10 cosas que NO hay que hacer cuando se redacta un currículum

Si la primera impresión es lo que cuenta, un buen currículum se configura como pilar básico a la hora de conquistar al reclutador en una entrevista de trabajo. Todas las precauciones son pocas cuando se trata de venderse como el mejor candidato posible a un puesto, así que es mejor repasar los errores para optimizar los aciertos.

Javier Caparrós, director general de Trabajando.com, desgrana 10 cosas que NO hay que hacer, a la hora de elaborar un currículum. Sus consejos se enmarcan dentro de la iniciativa más innovadora de Banco Santander, a través de su área de Universidades, para facilitar a los jóvenes una guía en el tortuoso camino entre la formación y el mundo laboral.

Para ello, y frente a la descorazonadora coletilla de la ‘Generación Perdida’, el Santander se ha apoyado en el lema #GeneraciónEncontrada para lanzar una completa campaña de auxilio a los más perdidos.

En la página www.generacionencontrada.com, la entidad financiera vuelca toda la sabiduría que le otorga ser el mayor mecenas de la Universidad española para desgranar en siete pestañas desde las becas más interesantes para estudiantes y jóvenes en prácticas, hasta las iniciativas más originales para quienes optan por el emprendimiento.

Es el caso del evento TEDxGranVía, que reunirá este miércoles a los mejores expertos en poner en marcha grandes ideas en Madrid, donde utilizarán el formato de lasTED Talks (conferencias de 20 minutos) para acercar a los más jóvenes consejos, trucos y buenas prácticas a la hora de emprender.

1. El currículum ilegible

Lo primero a tener en cuenta es que quien recibe el currículum es una persona. Eso, y que recibirá cientos de ellos. Organizar la información y ayudarle a encontrar rápidamente lo que busca es la mejor garantía de éxito. Es fundamental huir de los listados eternos de cargos, cursos e idiomas. ¡Nadie los leerá hasta el final!

2. Fotos informales

Si el currículum es la primera imagen que recibe el reclutador, la foto no lo es menos. Una foto de las vacaciones puede funcionar muy bien en un perfil de Facebook, pero no es la mejor idea para parecer alguien serio y profesional. “Lo recomendable es tamaño carnet, a color o en blanco y negro, pero, sobre todo, con una vestimenta formal. Hay que eliminar todo tipo de fotos lúdicas”, recomienda Caparrós.

3. Información incompleta

Es muy importante que el currículum refleje a la perfección cuál ha sido la experiencia profesional. Parece evidente, pero a veces se nos olvidan aspectos que pueden ser clave, como una beca especializada, una estancia en el extranjero o un curso. Hay que resumir -eso sí, de forma concisa- absolutamente todas las actividades que se han realizado en la trayectoria anterior.

4. Muchas hojas

“Se hacen eternos”. Con esta sinceridad describe el director general de Trabajando.com la sensación del reclutador al recibir un taco de folios de cada candidato. “Lo recomendable es alargarse, máximo, dos hojas“, aconseja. El reto es condensar la máxima cantidad de información en un reducido espacio. ¡Y sin olvidarse de la claridad!

5. No corregir lo impreso

Parece mentira, pero aún hay gente que recurre al famoso Tipp-ex, o a los aún menos atractivos tachones cuando detecta un error en su pila de currículos impresos. Un buen consejo para que no se pase ningún fallo es imprimir una copia, corregirla sobre el papel y, después, proceder a imprimir el resto. Las erratas se detectan mejor en la hoja que en la pantalla.

6. Formato libre

En contra de lo que pudiera parecer, después de muchas campañas en los medios de comunicación para fomentar la originalidad en la carta de presentación para un puesto de trabajo, el formato libre no es recomendable. Caparrós defiende el tipo “estándar”. “Es el que está acostumbrado a ver el reclutador”, explica. Sí justifica este experto saltarse la norma cuando se opta a cargos que impliquen una gran creatividad. Por ejemplo, en Publicidad.

7. Incoherencia entre currículum y puesto

En la actual coyuntura laboral, tener un sólo modelo de currículum es jugársela a una carta. Lo mejor es estudiar el puesto al que se quiere optar, analizar qué elementos de la propia formación o de la experiencia profesional se adaptan más a lo que van a buscar los reclutadores y potenciarlo. Para ello, imprescindible respetar la siguiente norma…

8. Falta de claridad

Lo que se conoce como un ‘chorizo’ de texto no entra ni a la hora del almuerzo. Negritas, subrayados, enumeraciones… Incluso el blanco es un buen aliado. “El reclutador va a tener máximo 10 segundos para echar el primer vistazo a una presentación”, advierte el experto. Facilita la labor a quien va a leer y el candidato ganará muchos puntos de cara a esa ansiada llamada.

9. ‘Otros aspectos sobre mí’

Es ese último apartado del currículum, allí donde se apuntan todas esas cosas que se han hecho y que “lo mismo cuelan”: cursos de cocina, experiencias como monitor de tiempo libre, habilidades con la pintura… “Vemos tantas cosas diferentes que nuestro consejo es que, cuando se quiera añadir ese apartado, nos limitemos a exponer cosas que realmente aporten valor a nuestro currículum para esa compañía”, subraya Caparrós.

10. No revisar

Para evitar retrotraerse al punto 5 y emborronar esa carta de presentación hay que tomarse la redacción del currículum como un trabajo de clase. Leer, releer y volver a leer punto por punto lo escrito es la norma número uno para no meter la pata.

Fuente: elmundo.es

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