Guía de uso del ‘RT’ y el ‘Fav’

Tras nueve años en línea y con más 300 millones de usuarios activos mensuales que envían unos 500 millones -tuit arriba, tuit abajo- de mensajes al día, posiblemente ya esté familiarizado con el concepto de retuit. Los más avezados hasta sabrán qué es un favorito. Sin embargo, la teoría dista mucho de la práctica y han surgido nuevos usos no recogidos por la compañía que podrían desconcertarle si es usted nuevo en la red social o únicamente entra en ella cuando tiene algo de lo que presumir, cual político en campaña.

El retuit

Según explica Twitter, que es quien sabe de esto, en su página de ayuda, “un retweet [nosotros preferimos hablar de retuit] es una republicación del Tweet de otra persona”. Y luego está la clave: “la característica de retwitteo de Twitter te ayuda a ti y a otras personas a compartir rápidamente un Tweet con todos tus seguidores”.

Conozca el botón, no lo tema y púlselo. Subir la misma imagen que acaba de ver para llevarse usted los mismos retuits que niega es ruín. Incluir al final un “vía” con su arroba no solo no lo arregla, sino que es aún más grave: prueba que el ladrón del RT es consciente de su mezquindad.

Lo mismo ocurre con el retuit manual, que es cuando alguien copia el mensaje, pero añade un “RT” al principio del mismo. Hubo un tiempo en que esto tenía sentido, pero hablamos de los días en que no existía el retuit. Hacerlo hoy, cuando supone más trabajo que clicar el botón correspondiente, es incomprensible. ¿Sabe quién más hacía RT manuales? Exacto: Hitler.

¿Para qué hay que usar el botón de retuit? Lo normal es que se use para compartir una chanza, un montaje o una reflexión, pero también quien lo hace para señalar. El retuit es el dedo acusador que apunta a la barbaridad original. Luego vienen los “me hackearon la cuenta”, “lo de que ojalá le pegasen un tiro enfrente de sus hijos era bromi” y el usar el candadito a modo de paraguas hasta que escampe. Da igual: los contextos y los motivos no se escuchan con el sonido de las horcas, las guadañas y las antorchas.

También está el retuit inexplicable, pero este no se hace, se recibe. El receptor es un mensaje que no tuvo repercusión alguna cuando lo escribió hace meses o, incluso, años. Si era parte de una conversación con otro usuario, más puntos; si no conoce de nada a la persona que erretea, también.

Favorito

En palabras de Twitter, el favorito se usa “cuando a los usuarios les gusta un Tweet” Otra forma de verlo es que es la versión de Twitter del ‘Me gusta’ de Facebook y sus usos son muy parecidos. Sí, también existe el favorito de ‘me gustas y no sé cómo decírtelo‘. Esto no quiere decir que todos los faveos sean de amor, ni mucho menos, pero conviene tenerlo en mente.

Además, comparte un uso con el retuit: es la hemeroteca del rencor. Si el favorito de un seguidor no le encaja, sepa que su predicción está en su punto de mira y se volverá contra usted en forma de RT si no es acertada. Cuando Twitter se convierta en un musical, esto será su ciclo de la vida. Si está muy seguro de lo que dice no deje de retar con un “faveadlo”. ¿Quién dijo miedo?

Por último está la vertiente práctica de la estrellita de Twitter. Por un lado, como archivo de documentos a consultar más adelante (sin bilis, se entiende). Si consulta la red social desde el ordenador puede ser más práctico recurrir a los marcadores del navegador; si usa el móvil, usará el fav.

Por otro lado está el favorito como punto y final. “Hasta aquí ha llegado la conversación que nunca pedí, sigamos con nuestras vidas y esperemos que no volvamos a encontrarnos. Besis”. Un clic que vale más que 1.000 palabras y, desde luego, mucho más que 140 caracteres.

Fuente: Guillermo del Palacio – elmundo.es